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Bárbara Rebolledo: “Detrás de cada mirada hay experiencias de vida para entender a cada uno”

Bárbara Rebolledo es convencional constituyente del distrito 17, de la Región del Maule, y representa a las comunas de Constitución, Curepto, Curicó, Empedrado, Hualañé, Licantén, Maule, Molina, Pelarco, Pencahue, Rauco, Río Claro, Romeral, Sagrada Familia, San Clemente, San Rafael, Talca, Teno y Vichuquén. Fue electa como independiente en la lista de Vamos por Chile, en cupo de Evópoli. Habló con Diego Jofré, editor de redes y plataformas de Tenemos que Hablar de Chile y coordinador de #PorElDiálogo, en el decimocuarto episodio de Conversaciones #PorElDiálogo.

26/08/2021


— Cuéntanos un poco de ti. ¿Quién es Bárbara Rebolledo? ¿De dónde eres? ¿Dónde creciste? ¿A qué te dedicas? Cuéntanos un poco de tu historia.

— ¿Tengo que decir la edad? Jajaja. Nací en Linares pero como a los tres años mis papás se trasladaron a Talca, porque ambos son originarios de allá. Ahí me quedé a vivir hasta que terminé el colegio, porque quise estudiar periodismo y esa carrera solo se impartía en Concepción y en Santiago, así que mi alternativa fue instalarme en Santiago. Estudié periodismo en la Universidad Gabriela Mistral. Mi familia está en Talca; algunos de mis hermanos también. Somos una familia muy campechana, mis papás aún viven en el campo aunque en mi época escolar sí vivíamos en la ciudad, por razones para alivianarnos un poco la vida. En esa época tú dependías del transporte, los caminos se cortaban por las lluvias; llovía fuertemente y era muy complejo vivir en el campo y estudiar en la ciudad. Aunque nos fuimos a vivir a Talca siempre tuvimos una patita en el campo y una en la ciudad. Ahora ellos regresaron definitivamente al campo, donde yo también tengo mi casita y comparto mis días con esa ciudad a la que tanto quiero, una Región del Maule que tanto me ha entregado. Ahí están mis amigas del colegio, desde siempre, la madrina de mis hijas. En fin, todos mis recuerdos y añoranzas están ahí.

— Hay algo interesante y muy distinto por cómo está compuesta hoy en día la Convención Constitucional. ¿Cómo ves tú esta nueva experiencia que está llegando a los espacios de toma de decisión?

— Creo que, en el fondo, esto responde a una necesidad. Es decir, si tú piensas en que todos hoy compartimos en la Convención uno de los temas más transversales, que es la descentralización. Y la descentralización no solo es sacarle la capital a Chile y tratar de homogeneizar, sino que también se produce una centralización regional que tiene que ver con las capitales regionales que también generan un centralismo. Es súper difícil que una persona santiaguina, que tenga mentalidad santiaguina, pueda entender los códigos de quienes hemos vivido en región. Aunque la mitad de mi vida la he hecho en Santiago, siempre tengo un pie allá (en Talca). Entonces hay cosas que cuesta que la gente en Santiago entiendan. Acá cuando la gente habla de transporte, cuando el Congreso habla de transporte, siempre habla del Transantiago, y el problema del transporte en provincias es peor. Hay localidades que tienen una micro al día. Yo siempre doy este ejemplo: imagínate que alegar del Transantiago que pasó una micro cada dos horas, cuando acá en provincias tú vives la realidad de la única micro. Y si la micro se quedó en panne, el día se le paralizó a las personas; no llegaron al doctor, a por sus víveres, no pudieron ir al colegio o a la universidad. Creo que hoy, el hecho de esta vinculación que existe entre el territorio y la Convención responde a que necesitamos ser oídos, pero desde la experiencia. Eso, lamentablemente, no se da en el Congreso, porque hay muchos candidatos que sin tener alguna relación con ciertas regiones, van y la representan. No soy quién para juzgar eso, pero creo que la visión de quien ha vivido la realidad de la región con sus bemoles… En Santiago nos quejamos de que el agua es cara, pero en provincia no solo es más cara, sino que no hay, porque no hay alcantarillado ni agua potable en todos los lugares. Dependes de un camión aljibe, o que de repente las napas se filtraron, por culpa del desagüe de todas las aguas servidas. Todo eso son realidades súper distintas que sí ocurren en la Región Metropolitana, sobre todo en los patios traseros de Santiago, pero en la provincia es un más, es una temática mayoritaria. Entonces, creo que estas realidades son diferentes; en la casa en el campo en que vivo no tengo alcantarillado ni agua potable, estoy en una parcela y en la casa 1, en que viven mis papás, llega el internet, pero a la casa 2 ya no llega. Y hay apenas 20 metros de diferencia. Son realidades regionales que hay que mostrar; no desde el “me lo contaron” ni desde el “hablé con la vecina y me dijo”, sino que desde la experiencia real.

— ¿Cómo fue tu proceso para decidir ser candidata a la Convención Constitucional o para llegar a ser constituyente?

— No fue fácil, te voy a decir que la política me ha encantado toda la vida; yo estudié filosofía política, hice un magister de filosofía política. En verdad es de ciencias políticas, pero para mí la política no es una ciencia, entonces vengo de esa línea en que las llamamos filosofías. Fíjate que me pasaba que el hecho de ser periodista siempre se me enfrentaba, porque tenía que salir de ese clóset. Y si bien el ser conocida me iba a ayudar siempre, no puedo desconocer eso, mi experiencia televisiva sí me iba a ayudar desde el punto de vista del reconocimiento de las personas, pero había que salir del clóset y eso significaba que yo dijera muchos de mis pensamientos o visiones políticas y que son incompatibles con la vida de un periodista. Sobre todo porque yo pertenezco a una mirada de centro derecha y es menos popular que ser de centro izquierda. Y sí existen muchos periodistas de centro izquierda o de izquierda, pero los de derecha siempre están más callados. Esa salida de clóset me generaba un conflicto porque amo el periodismo, me encanta, pero me decía que si cruzaba el río ya no habría marcha atrás. Seguir ejerciendo el periodismo era algo que me iba a costar mucho. Yo te diría, para serte muy honesta, que eso me costaba. Y muchos me decían que me tirara como independiente, que fuera independiente y listo, así no salía del clóset, pero ¿por qué tenía que ocultarlo? ¿Por qué le iba a decir a la gente que soy independiente cuando no lo soy? Si ser independiente como que no perteneces a un partido político, ok, lo soy, porque no milito. Pero eso no quiere decir que yo no tenga una visión o un pensamiento, o que yo no comparta ciertas miradas en lo calórico, en lo económico, con respecto a la sociedad. Y todo eso yo no lo iba a ocultar por una estrategia política, me parece que eso corresponde a la vieja y sucia política y que, lamentablemente, hoy se sigue reproduciendo al interior de la Convención. Te diría que eso fue lo que más me costó, pero me impulsaban las ganas de decir que como periodista he mirado esto siempre de afuera, lo he criticado, los he emplazado, he encontrado que lo han hecho tan mal todos, y es tan fácil criticar, entonces me dije que mejor ver cómo es con guitarra. A ver si la cosa era tal como decir “ya, pero háganlo así”, y en verdad desde el otro lado uno ve todo lo que cuesta. Finalmente, quiero estar al otro lado, ponerle el pecho a las balas, porque eso era esta salida del clóset. Era dármelas de valiente; no soy una persona muy valiente en la vida, pero aquí hay que ponerle wendy y ser más valiente de lo que acostumbro a ser. Soy valiente para algunas cosas, no para todas, pero tuve que atreverme a esto.

— ¿Cuáles han sido las principales necesidades que tú has detectado? Ya hablaste del tema de la descentralización, pero más en concreto: en tu región y en tu zona, ¿qué necesidades has visto en tus conciudadanos?

— Me carga decir que soy política pero estoy haciendo política. Pero como yo he estado del lado de ustedes (periodistas) y he visto a los políticos, los he escuchado, he oído sus discursos, he analizado sus proyectos de campaña y sus planes de gobierno, y creo que me gustaría cambiar muchas cosas, pero la Constitución no es una varita mágica ni una carta al Viejo Pascuero. Es decir, las cosas que se pueden lograr en la Constitución son limitadas, porque luego corresponde al poder legislativo transformar estas normas, que nosotros pondremos en la Constitución, en leyes reales, que rijan en el día a día; codificarlas en los códigos del trabajo, del agua, civil o penal. Estos códigos se desprenden y son una interpretación de la Constitución. Dicho eso, a mí una de las cosas que más me mueven, independiente del tema de la descentralización, tiene que ver con la realidad municipal que viven las regiones. Te empiezas a dar cuenta que a pesar de la tecnología y de la conectividad (el camino de lo virtual, el internet, en fin), que ha servido en muchos sentidos, también existe una ruralidad que no solamente no tiene acceso al internet, sino que por razones etarias y tecnológicas son más distantes y ajenos a esto. Por lo tanto, necesitan todavía de la municipalidad; necesitan y dependen profundamente de todas las organizaciones que trabajan con las municipalidades y ahí la descentralización entra y tiene que ver, con el poder que se le da a los municipios para poder resolver sus problemas locales, porque cada municipio sabe bien lo que necesita. La Municipalidad de Arica no necesita lo mismo que la Municipalidad de Punta Arenas. Son realidades súper distintas. Una necesita preocuparse todo el año de que los adultos mayores estén calientitos y el otro necesita saber cómo les refresca la casa para que no les suba la presión por culpa del calor, ¿te fijas? Entonces, creo que nosotros podemos trabajar en darle mayor autonomía a las municipalidades, fortalecer los gobiernos locales, y eso implica una modernización total del Estado. Si nosotros logramos que los municipios puedan tener mayor autonomía, detecten y puedan priorizar sus necesidades; de lo que tiene que ver con el agua, con lograr tener internet, con las escuelitas de las zonas rurales que muchas veces llegan hasta sexto o séptimo básico. Eso significa que una niña de 11 o 12 años tiene que subirse a una micro a las 6 am para viajar a la capital provincial o regional, por ejemplo a Talca, para terminar sus estudios. Llegar a un terminal de buses a una hora en que en invierno está oscuro y corren peligro. Son esas las necesidades que hay que plasmar hoy, de alguna manera, en esta nueva visión de país que queremos incorporar, donde logremos resolver las distintas realidades sociales que son las que terminan separándonos, dividiéndonos y marginándonos. Creo que necesitamos una mayor cooperación a nivel municipal en muchos aspectos, de manera tal que se puedan ir subsanando los problemas: que exista un servicio de transporte para los niños que aún estudian y que no han terminado el colegio porque llega hasta sexto o séptimo, y que es una realidad tremenda en las zonas rurales. Hay comunidades que ni siquiera tienen escuelita, porque envejeció la población, y todos los jóvenes salen y ya no quieren volver porque no hay posibilidades. Y tú no puedes permitir que haya zonas así. Por ejemplo, toda esa parte donde está el ramal entre Talca y Constitución, que es preciosa, hay muchas comunidades, como González Bastías, que es una comunidad hermosa que visité en la que no hay colegios, escuelitas ni niños, porque ya se fueron. Entonces, ¿para qué nos vamos a quedar acá? ¿Qué vamos a hacer acá? Hay una migración de talentos, de gente que se va a la capital buscando mejores expectativas de vida, que hoy necesitamos volver a llevar a regiones, donde uno pueda alcanzar una muy buena calidad de vida. Hay estructuras que debemos volver a replantearnos para poder entregar mayores oportunidades.

Fuente: https://www.poreldialogo.cl/conversaciones-poreldialogo/barbara-rebolledo-detras-de-cada-mirada-hay-experiencias-de-vida-para-entender-a-cada-uno
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